Temporada de setas
Como buen rozeño que soy, de Las Rozas de Madrid, era un gran aficionado de «peque» a las setas. Digo eso porque ahora entre la industrialización del PolÃgono Európolis y la construcción de viviendas ya no quedan sitios para ir «a setas». Recuerdo la temporada de otoño comiendo setas casi todos los dÃas. Aprovechábamos mi padre y yo cualquier momento para dar un paseo por el campo y recoger la seta de cardo, tan sabrosa y rica frita en ajo y aceite con un poco de guindilla. ¡Incluso un sábado recuerdo haberme levantado a las 5 de la mañana para estar en un pueblo de Segovia a las 7 y evitar que otro se adelantara!
Ya hace unos años que no vamos, aunque él creo recordar que el último año fue un par de veces trayendo a casa 6 setas contadas, y de milagro. Este tipo de seta, Pleurotus eryngii en latÃn, seta de cardo en castellano, crece en las raÃces de los cardos cuando el suelo está húmedo y le ha dado durante un par de dÃas los rayos de sol, muy habitual en esta época otoñal.
El caso es que en la semana pasada que estuve en Barcelona pude asistir a una gran exposición de todo tipo de setas y lÃquenes, lógicamente de la región, organizada por la Universitat de Barcelona en la Setmana de la Ciència. Vi setas de todo tipo, unas que sueltan lÃquido negro (similar a la tinta de calamar) para atraer a insectos y dispersar más fácilmente las esporas, hasta otras que con la luz sueltan las esporas y asà poder «colonizar» nuevos territorios con ayuda del aire. Por supuesto que no faltaban aquellas que olÃan a fétido para atraer a las moscas y de forma similar, repartir esporas. Todo tipo de acciones para reproducirse. La verdad es que tuve una buena guÃa

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